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22 de diciembre de 55012 Dalita Avakian

La comunicación con los ángeles: ¿Coincidencias o “Diosidencias”?

La comunicación con los ángeles: ¿Coincidencias o “Diosidencias”?

¿Has pasado por situaciones en las que no logras comprender el por qué de las cosas y te sientes vacío? ¿Has intentado llenar tu alma comprando cosas que tiene todo el mundo, pero nada cambia y el dolor sigue estando presente en tu vida? Yo me he sentido así en muchas ocasiones y pensé que nada podría llenarme hasta que descubrí que la comunicación con los ángeles era real y eso cambió mi vida.

Suena a milagro y en realidad eso es. Aprender a escuchar el mensaje de los ángeles puede transformar vidas y lo sé porque he vivido en carne propia la transformación que ellos pueden obrar en nosotros. 

Y ya sea que estés aquí por curiosidad, necesidad o cualquier otro motivo, no importa. Estoy convencida de que las coincidencias no existen y si llegaste hasta aquí es tal vez, porque los ángeles tienen algo que decirte.

Hoy quiero compartir contigo mi historia.

Cómo la comunicación con los ángeles transformó mi historia 

Pertenezco a una generación que intenta llegar a la esencia de las cosas, eso dice mi carta natal. El tener a Plutón en escorpio explica mi inclinación por aquello que es imperceptible a los sentidos.  Tal vez por ello me fue muy natural abrirme al mensaje de los ángeles.

Vengo de una familia donde mi linaje femenino ha sido bendecido con una intuición muy afinada y por fortuna, este don también me ha sido heredado.  Crecí viendo a mi abuela y a mi madre canalizando información para sus más allegados. Ellas eran expertas transmitiendo paz y dibujando sonrisas en los rostros de quienes acudían a ellas.

Pero no siempre mi intuición me mostró el camino. Muchas veces me perdí creyendo que estaba recorriendo la ruta “correcta”, ya sabes, estudiar una carrera de esas, las que dan dinero, me casé y creía que mi vida ya estaba resuelta, pero el plan divino estaba escrito con otra tinta, aunque en ese momento no era consciente de ello.

Migrar: una de la manifestaciones de los ángeles más cruciales de mi vida

Soy venezolana, de la hermosa ciudad de Caracas, en las que tantas mañanas desperté arropada por el Ávila. Pero como muchos de otros venezolanos tomé la decisión de emigrar en el 2015. Dejar mi país, mi gente, los colores y olores familiares, para mí no fue fácil llegar a un país donde todo me era desconocido.

Los ángeles me abrieron las puertas cuando llegué a este país, de eso no tengo dudas.  Fueron cuatro horas de intenso interrogatorio, sentí mucho miedo e incertidumbre y ser deportada era mi mayor temor, lo que me llenaba de angustia. Sentí desfallecer con tanto juego mental, hasta que le pedí con mucho fervor a los ángeles su intervención y me entregué a su voluntad. Estaba dispuesta a aceptar el resultado que fuera. Sentí que todo iba a estar bien. Sin duda, los ángeles me dieron la bienvenida a este país.

Dejar ir para lograr la comunicación con los ángeles 

Trabajé como nunca antes lo había hecho, expuse mi cuerpo físico y mental al desgaste y al agotamiento. Pero no solo mi cuerpo resintió la presión del cambio, mi matrimonio también. 

Descubrir que no quedaba nada más que rutina en mi matrimonio fue doloroso. Me resistía a aceptar que todo había terminado.  Mi noche oscura del alma había comenzado, como si removieron de mis ojos el velo de la ilusión. ¡Lo recuerdo como si fuera ayer!

Mi dolor era tan grande que no tenía fuerzas para continuar. Fue entonces cuando oré a mis Ángeles y Maestros de Luz desde lo más profundo de mi Ser y les dije: “Les entrego esta situación, que sea la voluntad de Dios Padre/Madre, por favor no quiero sufrir más”. Un acto de rendición total.

Es impresionante cómo mensajes y señales comienzan a llegar de diferentes fuentes y formas cuando uno se entrega y suelta el control. Al tomar la decisión de divorciarme, los Ángeles colocaron en mi camino personas y situaciones que me hacían confiar de que estaba en el camino correcto y de que todo era parte de un propósito mayor, aunque aún no pudiera verlo. 

Yo lo llamo “Dioscidencias” y gracias a ellas, lo que en un principio creí era la noche oscura de mi alma, fue en realidad los ángeles liberándome de la prisión que inconscientemente yo misma me había creado.  Fue a raíz de mi divorcio que decidí entregarme de lleno a ayudar a otros a vivir la plenitud de recibir el mensaje de los ángeles.

¿Cuántas veces creemos que nos suceden cosas terribles y en realidad son bendiciones?

Mi vida se estaba llenando de sincronicidades que se fueron manifestando cuando:

  • Los Ángeles me introdujeron en el mundo del Yoga, práctica que me ayudó a transitar y a superar mi duelo, a encontrarme conmigo misma.
  • Me hicieron sentir en paz y en un estado de consciencia elevado, conectada con la verdad y propósito de mi alma.
  • Me fueron llevando de la mano para ser parte de la Tribu de Ángeles de Kyle Gray, en el 2018, que significó una apertura en cuanto a los canales de comunicación con los Ángeles.
  • Obtuve mi certificado de Maestría Avanzada en Oráculos Angélicos. Continué mi formación con Kyle Gray, como Guía Angélico y luego, de la mano de Dennis Linn, como Coaching del Alma y Oráculo Angélico Registrado.

Muchos milagros han pasado en mi vida desde ese entonces y hasta ahora. He podido sentir el mensaje de los ángeles a través de sueños, he despertado escuchando mi nombre, he sentido su presencia a través de fragancias dulces y corrientes de brisa fría que erizaban mi piel, y en otras, un fuerte calor cuando se trataba del Arcángel Miguel. 

¿No sería maravilloso que tú también estuvieras abierto a la comunicación con los ángeles?

Me gustaría acompañarte en tu proceso, desde mi experiencia y con la guía de los Ángeles para que, así como me ayudaron a mí puedas recibir tu también su asistencia, iluminando tu camino y sintiendo paz y certeza en tu corazón.

Por eso hoy quiero decirte: ¡Bienvenido a este espacio de Luz y de conexión con nuestro Ser Interior. Mi nombre es Dalita Avakian y me llena de gozo que los Ángeles te haya guiado hasta aquí. 

¡Creéme, no es coincidencia!

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