arrow_back Volver al Blog
30 de marzo de 55331 Dalita Avakian

Energía femenina y energía masculina: Equilibrando para sanar

Energía femenina y energía masculina: Equilibrando para sanar

Somos emisores y receptores de energía e independientemente de externalizar aspectos de uno u otro sexo, en todos los seres humanos existe energía femenina y energía masculina.  Aunque sabemos que el estado ideal es que se manifiesten igual, no siempre están en la misma proporción y este desbalance trae consecuencias determinantes en nuestras vidas que podemos sanar si conseguimos el equilibrio entre ambas. 

Lo ideal sería mantener un equilibrio en el que damos y recibimos en la misma medida. Esto no significa que tengamos que estar con una vara midiendo todo lo que damos sino más bien es una invitación a abrirnos a recibir.

Y este abrirnos a recibir está alineado con nuestra energía femenina interna

Ciertamente, el patriarcado se ha encargado de condicionar la receptividad como un mecanismo de opresión hacia lo femenino y esto es solo una manifestación del desequilibrio colectivo donde la energía masculina no reconoce ni acepta su parte femenina.

Buscar el equilibrio de estas dos energías dentro de nosotros es un modo de aceptar nuestra divinidad y de expandir nuestra consciencia. Pero para llegar a ese estado ideal, debemos antes explorar ambas energías a un nivel más profundo.

Energía femenina: el sentir

La energía femenina representa el recibir, la creatividad y la expansión. Nos conecta con nuestro yo intuitivo, con el universo. Es gestadora de ideas, cuida y repara. Se manifiesta desde la consciencia y el sentir. 

Conectar con lo femenino es conectar con nuestra alma, con nuestra intuición, creatividad e inspiración, es lo que nos nutre y nos hace sentir plenos, felices y dichosos. Y eso se debe a que la comunicación energética deja de ser unilateral, ya no es solo dar sino que nos abrimos a recibir. 

Cuando abres tu corazón a tu energía femenina, aceptas y muestras tu vulnerabilidad, comienzas a recibir todo lo que por derecho de nacimiento te corresponde y te muestras más atento a lo sutil y percibes ciertas sincronicidades y -o diosidencias- en tu vida diaria.

Tu energía femenina te ayuda a mirarte con compasión en lugar de juzgarte, es pasar a ser responsable en lugar de víctima y es cuidarte en todos los niveles sobre todo en dónde colocas tu energía y atención.

Mientras la energía masculina está enfocada en el qué, la energía femenina incorpora el cómo, porque es la encargada de gestar procesos. Sin embargo, cuando se encuentra en desequilibrio, puede proyectarse como manipulación, superficialidad, resentimiento y apatía y esto se proyecta en las relaciones tóxicas al querer controlar a la otra persona, desde nuestras heridas no resueltas.

La energía femenina en equilibrio con lo masculino

Cuando la energía femenina se encuentra en equilibrio, suaviza a lo masculino, aprende a recibir y desarrolla la confianza que necesita para dar rienda suelta a su poder creador y es capaz de canalizar la energía emocional e intuitiva de la fuente creadora.

Cuando nuestra energía femenina está en equilibrio:

  • Tenemos el enfoque que necesitamos para materializar las ideas y pasar del concepto a la creación.
  • Somos capaces de amar, sin depender de la aprobación externa.
  • Damos sin sacrificar nuestro propio bienestar.
  • Es fiel y audaz para recibir una intimidad profunda, sin que esto represente la pérdida de su identidad.
  • Convierte la sabiduría infinita en realidades tangibles.
  • Prevalece la intuición sobre los impulsos.

Energía masculina: el hacer

La energía masculina está orientada al hacer. Es proactiva, resolutiva, altamente competitiva y representa el impulso y el enfoque de la fuente creadora.

Está encargada de ejecutar, representa el enfoque orientado hacia los logros. Se desarrolla desde el punto de vista del “qué" y es muy importante porque, cuando está en equilibrio, nos facilita la consecución de objetivos y la materialización de nuestro sueños y proyectos. 

Pero cuando se encuentra en desequilibrio nos coloca en el lugar del dar, dar y dar a costa de nuestro propio bienestar y desde el sacrificio del hacer. Lamentablemente a la  energía masculina la conocemos muy bien porque es desde donde la mayoría hemos estado viviendo, en el hacer constante y nos sentimos mal cuando no estamos haciendo algo.  Pero, ¿y si nos dedicamos a Ser?

La energía masculina en equilibrio con lo femenino

La energía masculina es proveedora y por eso es importante, cuando está en desequilibrio con lo femenino se torna hacia el ego, dando mayor relevancia a lo que es capaz de conquistar. Sin embargo, si encuentra el balance, la energía masculina:

  • Es capaz de mostrar su vulnerabilidad, fiel e íntima.
  • Aprende a proveer sin poseer
  • Deja de ser reactivo para ser más cuidador
  • Manifiesta su capacidad de amar sin ningún conflicto 
  • Da y recibe con respeto y se interesa más por el bienestar de los demás.

la unión de las energías Femenina y masculina

Aunque es posible que en cada ser predomine una sobre la otra, necesitamos encontrar el equilibrio entre lo masculino y lo femenino, entre el dar y el recibir, entre el hacer y el ser, el pensar y el sentir.  Cuando haces ese viaje del ego al alma, no solo tu vibración se eleva sino también eres capaz de elevar la vibración de cada persona con la que te encuentras, los inspiras y activas esa chispa divina en ellos.

Cuando logramos esta unión entre lo masculino y femenino, comenzamos a ver al otro como una extensión de nosotros mismos, como una oportunidad para conocernos mejor y como un encuentro sagrado donde lo único que importa es el momento presente.

Pero ¿cómo lograr este equilibrio entre ambas energías?

Respira

Para balancear estas dos energías en nuestro interior, la respiración consciente es clave. ¿No has notado que en situaciones adversas, tu respiración se hace más corta, como si te costara respirar? Eso precisamente es una manifestación de cómo nos cerramos a recibir. 

Es por eso que el primer paso es respirar conscientemente. Al inhalar recibimos el Prana o energía vital, balanceamos nuestra energía y nos anclamos en el momento presente. Una excelente manera de aprender a respirar conscientemente es a través de la práctica constante del Yoga.

Conecta contigo

Lo segundo es procurarnos tiempo y espacio de intimidad con nosotros mismos, esto se traduce en pasar tiempo de calidad a solas. 

Cuando nos permitimos conectar con aquello que nutre nuestra alma y corazón, se activa la creatividad, la inspiración y la intuición. Tal vez tu tiempo y espacio de calidad sea leer un libro, beber una taza de café, escribir, practicar yoga o entrenar en el gym. El Autoconocimiento y autocuidado es clave.

Siente todas tus emociones

Nuestro cuerpo es sabio, tal vez por eso externaliza cada emoción para permitirnos sentir a plenitud. Concientizar todas las emociones que vayan emergiendo y fluir con ellas es aceptar y honrar la energía femenina dentro de nosotros. 

Cuando la energía masculina y femenina están en balance dejamos de vivir en modo automático, conectas con las personas  de corazón a corazón y sientes más su energía, y comienzas a fluir con la vida. Empiezas a ver oportunidades de expansión y crecimiento donde antes solo veías obstáculos y lo más importante, comienzas a vivir desde el amor y el merecimiento, en lugar del miedo y la amenaza de perder algo.

Llama a los ángeles

Recuerda que los Ángeles siempre están esperando para acudir a nuestro llamado. Siempre puedes solicitar asistencia en cualquier área de tu vida y, muy especialmente cuando buscas el equilibrio entre tu energía femenina y masculina. 

Puedes llamar a las Arcangelinas, especialmente a Ariel, para que te guíen y te muestren cómo conectar con ese lado femenino interior.

Encontrar el balance entre la energía femenina y la energía masculina en nuestro interior es importante porque no solo estamos sanando nosotros mismos sino también las memorias colectivas de abuso y represión hacia lo femenino y el rechazo de lo masculino.

Somos una gota en el océano de la vida, al sanarnos a nosotros mismos estamos generando olas de sanación colectiva. 

Balancear las energías masculinas y femeninas en nuestro interior no solo transformará la relación que tenemos con nosotros mismos, sino también manifestará relaciones saludables, incluyendo las de pareja porque comenzamos a ver a la otra persona como una extensión nuestra, una oportunidad para conocer una fase de nosotros mismos a través del otro.

¿Lista para encontrar el balance que necesitas en tu vida? Yo estoy lista para acompañarte en este camino. 

Namasté.

Compartir este consejo